Diciembre 25, 1994.
Querido Diario:
¡Feliz Navidad! Contrariamente a lo que todos creen, a mí me gusta la Navidad. No sé por qué todo el mundo está tan seguro de que a los brujos malvados, dictadores y represores varios no nos gusta la Navidad. Por supuesto, todo eso del amor me parece una patraña. Dumbledore le da demasiada importancia, pero lo que más me divierte de la Navidad, es ver a mis mortífagos estrujándose los sesos pensando en mis regalos. Primero, no saben (y eso que me sirven desde hace décadas) si yo quiero regalos. Segundo, no saben qué se le puede regalar a un Lord malvado como yo. Una sugerencia: la cabeza de Potter en bandeja. Dumbledore atado de pies y manos, con una manzana en la boca. Pero nunca lo hicieron. Sin embargo, no me interesan los regalos que me traigan. Suficiente con ver sus caritas aterrorizadas, eso es todo lo que necesito para tener una Navidad feliz.
Tuyo, Lord Voldemort.
Noviembre 23, 1994. Potter tiene miedo.
Noviembre 23, 1994.
Querido Diario:
Potter está aterrado. Descubrió que su primera prueba serán dragones. Hagrid el semigigante se lo mostró. Tanta propaganda que le hacen a Gryffindor: arrojo, valentía, honor… no son más que una banda de tramposos. Al menos los Slytherins lo admitimos. Y también me detuve a pensar en otra cosa: dos semi-gigantes, dos ex mortífagos, un auror desquiciado, un hombre lobo… ¿Dumbledore se junta con esos y después el brujo malvado soy yo. Él está rodeado por más criaturas tenebrosas de las que yo conocí en mi vida…
Júnior tuvo que hacer uso de todas sus facultades intelectuales para ‘ayudar’ a Potter sin que éste sospechara. Yo opino que lo sobreestima. Potter es demasiado inocente para sospechar. Defecto que habrá copiado del viejo come-caramelos, supongo. No resultó una tarea fácil hacerlo pensar. Para cuando “El adolescente que liquidaré” se avivó, Júnior ya estaba casi sin voz. Pobre Barty, ¿se habrá imaginado que parte de su tarea como mortífago incluiría semejante esfuerzo?
Pero volviendo a Potter, ¿por qué todo el mundo hace tanto ruido sobre él? El Profeta sacó una nota mostrándolo como un héroe trágico… Sólo porque lloriquea por las noches cuando extraña a mamá y a papá. ¿Y quién les mandó morirse? Ah, los maté yo. Más trágico fue lo mío. Mi estúpida madre se dejó morir sola, ningún Lord excepcionalmente preparado la atacó. Al menos Lily Evans murió con honor… mírame, Diario, alabando a una sangre sucia. Y encima en El Profeta decían que él era el mejor estudiante…
Más allá de las rabietas de Snape, tengo que admitir que él tiene razón. Potter es sólo un niño malcriado e inepto. Ya me verán demostrarlo, querido Diario, ya me verán. Mientras tanto, más le vale sobrevivir al dragón.
Tuyo, Lord Voldemort.
Querido Diario:
Potter está aterrado. Descubrió que su primera prueba serán dragones. Hagrid el semigigante se lo mostró. Tanta propaganda que le hacen a Gryffindor: arrojo, valentía, honor… no son más que una banda de tramposos. Al menos los Slytherins lo admitimos. Y también me detuve a pensar en otra cosa: dos semi-gigantes, dos ex mortífagos, un auror desquiciado, un hombre lobo… ¿Dumbledore se junta con esos y después el brujo malvado soy yo. Él está rodeado por más criaturas tenebrosas de las que yo conocí en mi vida…
Júnior tuvo que hacer uso de todas sus facultades intelectuales para ‘ayudar’ a Potter sin que éste sospechara. Yo opino que lo sobreestima. Potter es demasiado inocente para sospechar. Defecto que habrá copiado del viejo come-caramelos, supongo. No resultó una tarea fácil hacerlo pensar. Para cuando “El adolescente que liquidaré” se avivó, Júnior ya estaba casi sin voz. Pobre Barty, ¿se habrá imaginado que parte de su tarea como mortífago incluiría semejante esfuerzo?
Pero volviendo a Potter, ¿por qué todo el mundo hace tanto ruido sobre él? El Profeta sacó una nota mostrándolo como un héroe trágico… Sólo porque lloriquea por las noches cuando extraña a mamá y a papá. ¿Y quién les mandó morirse? Ah, los maté yo. Más trágico fue lo mío. Mi estúpida madre se dejó morir sola, ningún Lord excepcionalmente preparado la atacó. Al menos Lily Evans murió con honor… mírame, Diario, alabando a una sangre sucia. Y encima en El Profeta decían que él era el mejor estudiante…
Más allá de las rabietas de Snape, tengo que admitir que él tiene razón. Potter es sólo un niño malcriado e inepto. Ya me verán demostrarlo, querido Diario, ya me verán. Mientras tanto, más le vale sobrevivir al dragón.
Tuyo, Lord Voldemort.
Noviembre 15, 1994. Odio Halloween
Noviembre 15, 1994
Querido Diario:
Potter es infeliz. Yo soy feliz. Potter es odiado y vapuleado por todos los que lo rodean. Yo soy temido y admirado por todos los que me rodean… es decir, por Colagusano. Qué poco me duró la felicidad. Ahora sí, con este ánimo de perros, voy a contarte, mi querido Diario, por qué odio Halloween.
Ah, todo comenzó cuando mi fiel vasallo (ahora devenido en perrito faldero de Dumbledore) trajo ante mí la noticia de que una profecía se había pronunciado. Una charlatana (vamos, ¿quién cree en esas cosas?) osó decir que nacería alguien con el poder para vencerme. Primero, no me preguntes por qué, Diario, me llevó más de un año resolver quién era el crío en cuestión. Más que nada por el hecho de que todavía no concebía que un pequeñajo tuviese ningún tipo de poder. Finalmente la lista de ‘pequeñas amenazas’ se vio reducida a dos nombres: Neville ‘no recuerdo ni mi nombre’ Longbottom y Harry ‘maldito niño que no te mueres’ Potter. No sé por qué, pero elegí a Potter. No se lo veía peligroso. De hecho se la pasaba todo el día babeando o durmiendo. Y además, dije que yo no creo en esas cosas. Pero… un Lord tenebroso como yo no puede permitir ningún tipo de amenaza. Ni real ni imaginaria. Así que me decidí a liquidarlo.
Algún idiota les contó y la familia se refugió bajo un encantamiento Fidelio. Por suerte para mí, confiaron en la fidelidad de la persona equivocada. Colagusano compartió el secreto conmigo, y fue lo mejor que hizo en su vida. Ya tenía la victoria garantizada. Ningún fabricante de moco y babas se interpondría entre la dominación mundial y yo.
Y así fue. En Halloween decidí hacerles una visita. Apunté y maté primero al padre, y luego a la estúpida de la madre, que no se hacía a un lado. Es que quería dejarla con vida… no estaba fea la sangre-sucia.
Y allí se acabó todo. Sentí deshacerme en mil pedazos. Y unos minutos más tarde estaba dirigiéndome a Albania. A esperar que alguno de mis fieles mortífagos me buscara. Ninguno vino. No sé por qué los extraño. A los únicos que quiero ver es a los Lestrange. Y a Júnior.
Y a los demás, para que sepan que a Lord Voldemort no se lo deja solo. Van a arrepentirse. Ja. Espero ese momento.
Tuyo y ligeramente más feliz, Lord Voldemort.
Querido Diario:
Potter es infeliz. Yo soy feliz. Potter es odiado y vapuleado por todos los que lo rodean. Yo soy temido y admirado por todos los que me rodean… es decir, por Colagusano. Qué poco me duró la felicidad. Ahora sí, con este ánimo de perros, voy a contarte, mi querido Diario, por qué odio Halloween.
Ah, todo comenzó cuando mi fiel vasallo (ahora devenido en perrito faldero de Dumbledore) trajo ante mí la noticia de que una profecía se había pronunciado. Una charlatana (vamos, ¿quién cree en esas cosas?) osó decir que nacería alguien con el poder para vencerme. Primero, no me preguntes por qué, Diario, me llevó más de un año resolver quién era el crío en cuestión. Más que nada por el hecho de que todavía no concebía que un pequeñajo tuviese ningún tipo de poder. Finalmente la lista de ‘pequeñas amenazas’ se vio reducida a dos nombres: Neville ‘no recuerdo ni mi nombre’ Longbottom y Harry ‘maldito niño que no te mueres’ Potter. No sé por qué, pero elegí a Potter. No se lo veía peligroso. De hecho se la pasaba todo el día babeando o durmiendo. Y además, dije que yo no creo en esas cosas. Pero… un Lord tenebroso como yo no puede permitir ningún tipo de amenaza. Ni real ni imaginaria. Así que me decidí a liquidarlo.
Algún idiota les contó y la familia se refugió bajo un encantamiento Fidelio. Por suerte para mí, confiaron en la fidelidad de la persona equivocada. Colagusano compartió el secreto conmigo, y fue lo mejor que hizo en su vida. Ya tenía la victoria garantizada. Ningún fabricante de moco y babas se interpondría entre la dominación mundial y yo.
Y así fue. En Halloween decidí hacerles una visita. Apunté y maté primero al padre, y luego a la estúpida de la madre, que no se hacía a un lado. Es que quería dejarla con vida… no estaba fea la sangre-sucia.
Y allí se acabó todo. Sentí deshacerme en mil pedazos. Y unos minutos más tarde estaba dirigiéndome a Albania. A esperar que alguno de mis fieles mortífagos me buscara. Ninguno vino. No sé por qué los extraño. A los únicos que quiero ver es a los Lestrange. Y a Júnior.
Y a los demás, para que sepan que a Lord Voldemort no se lo deja solo. Van a arrepentirse. Ja. Espero ese momento.
Tuyo y ligeramente más feliz, Lord Voldemort.
Octubre 31, 1994. Halloween.
Octubre 31, 1994
Querido Diario:
Esto ya comienza a tornarse aburrido. Sólo somos Colagusano y yo, las 24 horas del día. Lo único que rompe mi monotonía son las noticias que envía Júnior. Ayer llegaron los otros colegios mágicos: Beauxbatons (con una horripilante semigiganta al mando) y Durmstrang (un cobarde ex mortífago es su director). No sé cuál es peor. ¿La mujer que te quita todo deseo heterosexual con sólo verla? ¿El cobarde que enseña Artes Oscuras? ¿El caramelómano? Se han juntado los tres directores más patéticos del mundo mágico.
Karkaroff merece un capítulo aparte. Fue lo suficiente estúpido para terminar en Azkaban. Y fue aún más idiota cuando salió delatando a todos sus hermanos. Júnior incluído. Creo que mi pequeño discípulo se divertirá a lo grande mortificando a Karkaroff…
Tuyo, Lord Voldemort
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Noviembre 1, 1994
Querido Diario:
Me siento muy feliz, lo cual es raro ya que ayer fue Halloween y yo odio Halloween tanto como a Harry Potter y a Dumbledore. Otro día te contaré por qué… hoy quiero ir al grano.
Júnior lo logró. Metió el nombrecito de Harry Potter en el Cáliz de fuego. Y ahora Potter tendrá que “competir”. Es decir, atravesará todas las pruebas sin tener idea de cómo lo hizo… Iluso.
Se armó un revuelo máximo. La giganta (no es una mujer, no pienses en que es una mujer…) se mostraba indignada. Karkaroff se quejaba de que Dumbledore le quería hacer trampa. Caradura, miren quién se queja de hacer trampas… Júnior aprovechó para recordarle que el trabajo de Moody era pensar como los magos tenebrosos, y lo miró significativamente. Dudo que Karkaroff haya captado la indirecta. Júnior dice que se puso pálido. Sostengo que fue porque no podía pensar con claridad.
Snape intervino para quejarse de Potter, pero Dumbledore lo hizo callar con una mirada. Parece que el viejo sí sabe manejarlo…
Y luego ocurrió lo de siempre: Dumbledore defendiendo el honor y la estupidez de Potter, el niño mimado de Hogwarts, que si entra a competir, que si no entra… Y entró.
Ahora sólo queda esperar que “El niño que vivió” sobreviva las tres pruebas para convertirse en “El adolescente que liquidaré”. Oigo subir a Colagusano. Mañana te contaré acerca de Halloween. Lo prometo, querido Diario. Lord Voldemort siempre cumple con sus promesas. Sobre todo cuando prometo dolor y muerte.
Tuyo, Lord Voldemort.
Querido Diario:
Esto ya comienza a tornarse aburrido. Sólo somos Colagusano y yo, las 24 horas del día. Lo único que rompe mi monotonía son las noticias que envía Júnior. Ayer llegaron los otros colegios mágicos: Beauxbatons (con una horripilante semigiganta al mando) y Durmstrang (un cobarde ex mortífago es su director). No sé cuál es peor. ¿La mujer que te quita todo deseo heterosexual con sólo verla? ¿El cobarde que enseña Artes Oscuras? ¿El caramelómano? Se han juntado los tres directores más patéticos del mundo mágico.
Karkaroff merece un capítulo aparte. Fue lo suficiente estúpido para terminar en Azkaban. Y fue aún más idiota cuando salió delatando a todos sus hermanos. Júnior incluído. Creo que mi pequeño discípulo se divertirá a lo grande mortificando a Karkaroff…
Tuyo, Lord Voldemort
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Noviembre 1, 1994
Querido Diario:
Me siento muy feliz, lo cual es raro ya que ayer fue Halloween y yo odio Halloween tanto como a Harry Potter y a Dumbledore. Otro día te contaré por qué… hoy quiero ir al grano.
Júnior lo logró. Metió el nombrecito de Harry Potter en el Cáliz de fuego. Y ahora Potter tendrá que “competir”. Es decir, atravesará todas las pruebas sin tener idea de cómo lo hizo… Iluso.
Se armó un revuelo máximo. La giganta (no es una mujer, no pienses en que es una mujer…) se mostraba indignada. Karkaroff se quejaba de que Dumbledore le quería hacer trampa. Caradura, miren quién se queja de hacer trampas… Júnior aprovechó para recordarle que el trabajo de Moody era pensar como los magos tenebrosos, y lo miró significativamente. Dudo que Karkaroff haya captado la indirecta. Júnior dice que se puso pálido. Sostengo que fue porque no podía pensar con claridad.
Snape intervino para quejarse de Potter, pero Dumbledore lo hizo callar con una mirada. Parece que el viejo sí sabe manejarlo…
Y luego ocurrió lo de siempre: Dumbledore defendiendo el honor y la estupidez de Potter, el niño mimado de Hogwarts, que si entra a competir, que si no entra… Y entró.
Ahora sólo queda esperar que “El niño que vivió” sobreviva las tres pruebas para convertirse en “El adolescente que liquidaré”. Oigo subir a Colagusano. Mañana te contaré acerca de Halloween. Lo prometo, querido Diario. Lord Voldemort siempre cumple con sus promesas. Sobre todo cuando prometo dolor y muerte.
Tuyo, Lord Voldemort.
Octubre 1, 1994. Júnior se divierte
Octubre 1, 1994.
Querido Diario:
Barty, es decir, Júnior, me trae muy divertidas noticias. Hace un mes que está en Hogwarts, y lo está pasando muy bien. Demasiado bien, espero que no le tome el gusto a trabajar con el viejo loco. “De maravillas” son las palabras exactas que usó… como decía, esto me preocupó un poco, hasta que seguí leyendo su carta y entendí qué es lo que lo hace tan feliz.
Su felicidad se debe exclusivamente a dos personas: Severus Snape (ése que te contaba la última vez, que hace muy buenas pociones y cocina mejor) y Draco Malfoy, el hijo de Lucius. No es que Snape haya comenzado a atiborrar a Júnior con sus manjares como una iddishe mame. Y Draco ya está grande para hacer monerías. Aunque si las hiciera, más que una sonrisa, Júnior le lanzaría unos cuantos maleficios. No, de hecho ninguno de los dos le proporciona alegría a Júnior de forma voluntaria.
Comencemos por Draco. Según me cuenta Júnior, el pequeño Malfoy le echó un maleficio por la espalda a Potter. Para salvar las apariencias (y porque Potter es mío y sólo mío) Júnior se hizo el enojado. Teniendo en cuenta que atacar por la espalda es una especialidad de mi fiel vasallo, su “enojo” ya es risible. Como forma de castigo para el niño Malfoy, Júnior lo transformó en un hurón y lo hizo rebotar por todo el hall. Y luego se lo llevó de una oreja a las mazmorras, para irle con el cuento a Snape, que es el jefe de la casa Slytherin. Qué vergüenza, si el gran Salazar lo supiera.
Y el otro tema es Snape. Según parece, Snape le pide a Dumbledore el puesto de profesor de Defensa contra las Artes Oscuras desde hace años. Compadezco a Dumbledore. ¡Lo digo de verdad! Cuando Snape insiste en algo puede resultar… urticante. Parece que aún conserva esa molesta costumbre de seguir insistiendo cuando ya se le dijo que no. Supongo que el viejo no sabe dominarlo. A mi no me hace eso. Yo ya le había sacado esa costumbre a fuerza de cruciatus. Bien, este año Dumbledore le volvió a negar el puesto. Me lo imagino sonriendo compasivamente ante el berrinche que le debe haber armado Snape. ¡Qué tanta sonrisita, viejo estúpido! ¡Lanzále un crucio y vas a ver como se queda calladito! Caprichoso… pero lo peor fue cuando vio quién enseñaría la materia. Júnior me dijo que Snape ni lo mira. Que se da media vuelta y huye en sentido contrario cada vez que “Moody” se le acerca. Debe tener miedo de que lo transforme en un murciélago y lo haga rebotar por todo el Gran salón. Le pedí a Júnior que a la primera oportunidad lo hiciera.
Tuyo, Lord Voldemort.
Querido Diario:
Barty, es decir, Júnior, me trae muy divertidas noticias. Hace un mes que está en Hogwarts, y lo está pasando muy bien. Demasiado bien, espero que no le tome el gusto a trabajar con el viejo loco. “De maravillas” son las palabras exactas que usó… como decía, esto me preocupó un poco, hasta que seguí leyendo su carta y entendí qué es lo que lo hace tan feliz.
Su felicidad se debe exclusivamente a dos personas: Severus Snape (ése que te contaba la última vez, que hace muy buenas pociones y cocina mejor) y Draco Malfoy, el hijo de Lucius. No es que Snape haya comenzado a atiborrar a Júnior con sus manjares como una iddishe mame. Y Draco ya está grande para hacer monerías. Aunque si las hiciera, más que una sonrisa, Júnior le lanzaría unos cuantos maleficios. No, de hecho ninguno de los dos le proporciona alegría a Júnior de forma voluntaria.
Comencemos por Draco. Según me cuenta Júnior, el pequeño Malfoy le echó un maleficio por la espalda a Potter. Para salvar las apariencias (y porque Potter es mío y sólo mío) Júnior se hizo el enojado. Teniendo en cuenta que atacar por la espalda es una especialidad de mi fiel vasallo, su “enojo” ya es risible. Como forma de castigo para el niño Malfoy, Júnior lo transformó en un hurón y lo hizo rebotar por todo el hall. Y luego se lo llevó de una oreja a las mazmorras, para irle con el cuento a Snape, que es el jefe de la casa Slytherin. Qué vergüenza, si el gran Salazar lo supiera.
Y el otro tema es Snape. Según parece, Snape le pide a Dumbledore el puesto de profesor de Defensa contra las Artes Oscuras desde hace años. Compadezco a Dumbledore. ¡Lo digo de verdad! Cuando Snape insiste en algo puede resultar… urticante. Parece que aún conserva esa molesta costumbre de seguir insistiendo cuando ya se le dijo que no. Supongo que el viejo no sabe dominarlo. A mi no me hace eso. Yo ya le había sacado esa costumbre a fuerza de cruciatus. Bien, este año Dumbledore le volvió a negar el puesto. Me lo imagino sonriendo compasivamente ante el berrinche que le debe haber armado Snape. ¡Qué tanta sonrisita, viejo estúpido! ¡Lanzále un crucio y vas a ver como se queda calladito! Caprichoso… pero lo peor fue cuando vio quién enseñaría la materia. Júnior me dijo que Snape ni lo mira. Que se da media vuelta y huye en sentido contrario cada vez que “Moody” se le acerca. Debe tener miedo de que lo transforme en un murciélago y lo haga rebotar por todo el Gran salón. Le pedí a Júnior que a la primera oportunidad lo hiciera.
Tuyo, Lord Voldemort.
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